lunes, 6 de octubre de 2014

El umbral, 10 consejos para iniciar una historia

Ayer releí unas reflexiones de David Lodge sobre las distintas maneras de iniciar una novela (El Arte de la ficción, 1992).

De entre todas las cosas interesantes que cuenta, me quedo para esta ocasión con una sugerente pincelada: 

"El comienzo de una novela es un umbral, que separa el mundo real que habitamos del mundo que el novelista ha imaginado. Debería, pues, arrastrarnos".

La enseñanza de esta breve cita se puede extender a toda historia de ficción en general, sea novelada, guionizada o servida en otro formato.

Me atrae mucho y me parece fantástica la imagen de un umbral que traspasar. Una puerta que nos lleva a otro mundo (un espejo, un armario que esconden entradas secretas). Creo que para los que nos gusta leer (o el cine) es ese uno de los motivos de nuestra predilección: Esa sensación de ser transportado durante un rato al centro de una aventura. Y creo que tod@s hemos experimentado con nuestros autores favoritos la sensación de ser conducid@s por un camino de no retorno. 

Hablando de la magia y el umbral, el de Rebecca es uno de mis principios favoritos. Opino que el primer capítulo del libro de Daphne du Maurier es brillante porque encarna precisamente esa invitación  a entrar en un reino de fantasía que supone adentrarse en una historia de ficción (con el añadido de que la autora juega expresamente con ese elemento onírico y misterioso). Aquí os dejo las primeras líneas (aunque aconsejo leer el capítulo entero, para captar la finura del inicio en conjunto):

"Anoche soñé que había vuelto a Manderley. En mi sueño me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. Estaba cerrada la puerta con candado y cadena. En sueños llamé al guarda, pero nadie me contestó, y cuando miré detenidamente a través de los mohosos barrotes de la verja, vi que la caseta estaba abandonada. 
No humeaba la chimenea, y las ventanucas y sus celosías bostezaban en su abandono. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí de repente dotada de una fuerza sobrenatural y atravesé como un espíritu la barrera que me detenía".


Desde el inicio, Manderley se convierte en el centro de un secreto que anhelamos desentrañar. Engancha.

También es ejemplar, desde luego, el principio de la adaptación dirigida por Hitchcock en 1940. Para ello, se emplea el  mismo inicio del libro (acortado ligeramente) en voz en off y este recurso (junto con las sugerentes imágenes) sirve de poderoso señuelo para atraernos hasta el otro lado. Juzgad si no...


Creo que estamos de acuerdo pues en que el principio es un elemento clave en toda historia. Aunque se puede argumentar con razón que también lo es el final y el ecuador de un relato, no es menos cierto que un final dubitativo o lento nos puede relegar a la estantería o hacer perder el favor del lector para siempre. Nos la jugamos. Por eso, es interesante prestarle la debida atención.


A Snoopy también le cuesta arrancar




 Si sois como yo, habréis experimentado también dudas y temor acerca de vuestra invitación a cruzar el umbral.

Aquí os dejo diez consejos elaborados de mi experiencia como lectora y escritora para atacar este delicado momento:


  • Mímalo. Al hilo de lo que hemos venido diciendo, vale la pena esforzarse con el principio, pues es nuestra invitación al otro lado. Debemos esmerarnos en que sea invitación sea atractiva y efectiva (piensa en arrastrar al lector).
  • No te obsesiones, no te bloquees. Puede parecer una contradicción con el punto anterior, pero no lo es. El inicio puede intimidarnos muchas veces. Nos quedamos petrificad@s porque no se nos ocurre nada suficientemente bueno. No te dejes amilanar. Sigue adelante y ya tendremos tiempo de encargarnos de ese inicio.
  • Déjalo para el final. En efecto, cuando hayas acabado tu historia, retoma el inicio y comprueba si es el más adecuado. Tal vez veamos que no es potente o que es un poco dilatado. Ahora podemos juzgarlo con el tono general de nuestra historia y darle mejor forma.
  • Si estás perdid@, busca el conflicto principal o a tu protagonista. Pregúntate si ese inicio sirve para entender al personaje principal, si está conectado de algún modo con el conflicto. Si la respuesta es que no, puede que no sea el mejor inicio. Puede ser paja.
  • No te enredes con el backstory de los personajes o con ideas previas a la historia que quieres contar. Por regla general, sobran los preludios. ¡Ve al grano! Y luego, ya veremos...
  • Busca circularidad. Sigues bloquead@, ¿qué puedes hacer? Tu historia acaba con una persecución por las alturas, eso lo tienes claro. Puedes probar a empezar también con una escena en las alturas (que cuente algo importante de tu personaje). Las estructuras circulares suelen dar unidad a la historia. Pregúntate de qué manera se conectan el final y el principio de la historia que quieres contar. Dale vueltas (nunca mejor dicho).
  • No te cases con nadie. Ni contigo mismo. No temas en cargarte un principio que no te convence y buscar alternativas mejores (cuidado después con encajar el resto de piezas de la historia, no vayas a cometer gazapos).
  • Pide opinión. Dáselo a leer a alguien en cuyo criterio confíes (mejor cuando ya esté la historia acabada para que la valore como un todo) y pregúntale por el principio...¿Le ha interesado?, ¿le ha aburrido? ¿En qué momento empezó a interesarse por la historia? (ese sería el mejor momento de situar tu principio, probablemente).
  • Lee mucho. Ayuda sobremanera comprobar cómo empiezan nuestros autores favoritos. Fíjate en las historias que te enganchan.
  • No te flageles. Todo tiene arreglo. Escribir es aprender y cada nueva historia (cada nuevo borrador) nos brinda la ocasión de reivindicarnos y mejorar.


Espero que os sirva de ayuda para trabajar vuestros proyectos. En cualquier caso, me encantaría conocer vuestra opinión como escritor@s, lector@s o espectador@s de ficción.
¿Cuáles son vuestros principio favoritos?, ¿qué libro no pudisteis dejar de leer? ¿Qué peli (o serie) queda en vuestra memoria por su impactante inicio?

4 comentarios:

  1. Sin ser tan elevada como Rebecca, y así a bote pronto me quedo con Scream 4.
    Esa herramienta de la película dentro de la película y de otra película no es espectacular pero sí que me sorprendió.
    Debería volverla a ver.

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  2. :D pues sí, el principio de Scream 4 es magnífico y merece todo un post enterito. Supongo que lo fascinante es ese juego de romper expectativas una y otra vez. También recuerda a aquello de un cuadro de un gato mirando el cuadro de un gato que mira el cuadro de un gato..., no sé si me explico. Hipnótico y, en el caso de Screm, desternillante.

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  3. No se si se publicó el comentario anterior, por si acaso.
    Coincido, como lectora, en la importancia del inicio, el que primero viene a mi memoria es el de La Metamorfosis, así sin más relata que Gregorio al despertar estaba convertido en un repugnante bicho, recuerdo que eso bastó para atraparme.

    Bety.

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  4. sí, tienes razón, ese es un principio súper enganchante. Te quedas con necesidad de saber más! Hoy en día, además, cada vez somos más impacientes y necesitamos más estímulos para comprometernos con algo (o nos vamos a buscar a otro lado), así que... hay que poner atención al arranque :D

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