martes, 23 de septiembre de 2014

Blue Jasmine: no habrá paz para los codiciosos


No tengo información sobre el proceso creativo  de Woody Allen en Blue Jasmine. Le preguntaría mil cosas si tuviera la ocasión. Cómo surgió la historia, qué quería contar, cómo la fue desarrollando. De momento, tengo que quedarme con lo que la historia acabada me transmite: una enorme película.

Tampoco sé si Woody Allen creó esta historia con una actriz en mente, pero parece impensable imaginar ahora una Blue Jasmine que no sea Cate Blanchett. Inmenso es el trabajo de la actriz en este film. Un regalo para ambos. Un momento perfecto en el que se encuentran dos talentos.


Cate Blanchett ante uno de los papales de su carrera


Muchos son los que piensan que W. Allen nos ofrece en su filmografía una de cal y otra de arena. Y no es raro en alguien tan prolífico (me atrevería a decir que es lo normal, lo humano). Sea como sea, ahora nos ha tocado la buena, por así decirlo. Y hay que felicitarse por ello.

¿Por qué Blue Jasmine me interesa? Al margen de ofrecernos otra magnífica película de interiores (interiores humanos), consigue reflejar una época que a todos nos ha trastocado de algún modo (la crisis financiera). Una crisis económica y también de valores, que nos  pone a prueba a todos. Pero Woody Allen no escribe un panfleto moralista, sino que arropa su mensaje en torno a un personaje fascinante. Y a partir de él nos pone a todos en el punto de mira. Una genial idea. 

Alerta: a partir de aquí spolilers

Jasmine es el eje central de toda la historia. El corazón de la metáfora. Una Jasmine que viaja desde Nueva York a San Francisco para instalarse en la casa de su hermana durante una temporada. Buen punto de partida. Una mujer elegante y distinguida que va a visitar a su hermana. Parece algo normal. Pero enseguida la escena chirría. Porque el personaje de Jasmine es como el de un edificio en ruinas con una hermosa fachada. Nada más aparecer vemos las muestras de desequilibrio o desquicio de Jasmine (su gusto por la bebida, su mirada,o esos tics faciales). Pero eso no es todo, Jasmine aterriza en casa de su hermana Ginger, una mujer vulgar y de clase baja que trabaja en un súper, mastica chicle, tiene un novio mecánico y dos hijos gordos y cargantes. Un choque total. Enseguida se nos formula la pregunta: ¿podrá Jasmine desenvolverse en este ambiente?


Hay alguien que no encaja en la foto

Sin embargo, W. Allen no se contenta con ofrecer una comedia con el argumento de "Pez fuera del agua". No. Él va a ser más corrosivo. Más devastador. Nos va a explicar la historia de Jasmine.

La relación con su hermana va a quedar expuesta desde el primer momento. Dos hermanas adoptivas (dato importante) que han corrido suerte dispar. Jasmine se casó con el rico. Ginger ha ido tirando. Además en la ecuación también está el cuñado de Jasmine, el novio de Ginger, que nos brindará ocasión de rastrear un guiño  a Un tranvía llamado deseo


Pero, volviendo a nuestra historia, Jasmine no tiene ni un centavo. ¿Cómo ha llegado una mujer como ella a quedarse arruinada y sin un sitio en el que caerse muerta?
Una de las genialidades del guion es el modo en que se nos ofrece la información. Woody Allen escoge ofrecernos flashbacks cortos y sencillos que van a ir dando cuenta del personaje y que nos van a dar la clave para entender su situación actual.  Pequeñas cuentas que se van engarzando. Así, pronto vemos cómo la relación con su marido -Alec Baldwin en una especie de trasunto de Bernard Madoff- está marcada por el engaño y la ceguera de Jasmine. En efecto, una de las grandes preguntas que surgen es: ¿somos inocentes si miramos a otro lado, si no queremos ver? El engaño de Hal (el marido) no solo se compone de un buen puñado de infidelidades, sino que incluye operaciones financieras a nombre de Jasmine.  Pero claro, Jasmine no entiende de eso. Se limita a ponerse las pulseras de diamantes en la muñeca. Pronto descubrimos que entre las hazañas de Hal se encuentra el invertir, por sugerencia de Jasmine, el patrimonio de Ginger y su marido de entonces (que habían ganado la lotería) y dejarlos sin blanca. De nuevo, ¿quién es culpable? ¿el que nos estafa?, ¿el que nos convence para invertir? , ¿o nosotros por nuestra avaricia y nuestra pasividad? Cada cual que decida.


Y junto a Jasmine el retrato de un estafador.


Sin embargo, más importante es la manera en que cada personaje responde a la pérdida. Así, Jasmine intenta a toda costa volver a subirse al tío vivo. Con su marido muerto (se ahorcó en la cárcel), intenta encontrar a otro hombre a su altura para volver a empezar.
Todo personaje, aunque cometa errores, tiene derecho a la redención. Es justo. Así lo sentimos, porque Jasmine nos cae bien (nos da lástima de algún modo), a pesar de su superficialidad y sus desdenes. Woody nos sirve entonces un camino de redención, una vía de escape para Jasmine. Nos encuentra un guapo y anodino diplomático con dinero y que es perfecto para ella. Poco importa que ella le oculte quién es en realidad (la viuda arruinada de un estafador a gran escala). Pecata minuta. Jasmine merece ser feliz. Hay una oportunidad para todos. Y sin embargo, Woody Allen nos espera. Nos aguarda desde arriba con un enorme pedrusco para lanzárnoslo a la cabeza en cuanto pasemos. Así, cuando Jasmine va a entrar con su prometido en una joyería para elegir un diamante que certifique su unión, nos encontramos con el ex marido arruinado de Ginger, que está a punto de emigrar a Alaska como peón. Y es él quien desenmascara a Jasmine ante el estupefacto prometido que cancela el compromiso. Una fatal casualidad ese encuentro en la puerta de la joyería. Pero es que Woody Allen ya nos enseñó en Match Point que la suerte influye en nuestro destino.

Y si nos parece excesivo castigo nos enteramos que Jasmine en realidad denunció a su marido al FBI por despecho (él la iba a abandonar por una jovencita francesa). Cúlmen dramático, golpe de efecto total. Jasmine se lleva a sí misma a la destrucción por un rencor acumulado.

Entre tanto, los personajes que sí saben reaccionar se salvan de la quema. Ginger que, tras coquetear en un idilio con un hombre que cree (siguiendo los consejos de su hermana) mejor para ella y llevarse un desengaño, asume que su novio mecánico puede ser una buena opción. Ginger sí sabe conformarse. Y sí sabe ser feliz aun en las circunstancias que le ha tocado vivir. Absuelta. También así sucede con el hijo (no biológico) de Jasmine, que abandona Harward y se reinventa en una modesta tienda de música. Absuelto.


Y eso nos lleva a Jasmine. Jasmine es castigada (con un gran sentido de la tragedia). Acaba abandonada, desquiciada, con el pelo mojado y la chaqueta de Chanel que se ha salvado de su gran naufragio como símbolo de su caída. Allí se queda, hablando sola en la calle, perdida. Condenada.






4 comentarios:

  1. Mi lectura de la película es un poco diferente. Tal vez muy particular y no sé si en la línea de las intenciones de Woody Allen. Pero, como decía en Linkedin, éste es el efecto de dar vida a un personaje en una historia.
    Jasmine es una mujer guapa, probablemente bonita de pequeña, a la que educarían probablemente en una serie de valores (podemos imaginarnos el del sueño americano en los años 70, que ella vive, una vez casada in extremis). Es una mujer muy banal que intenta llenar sus vacíos, miedos y desilusiones con opulencia, ostentación y derroche. de corte multimillonario, al más puro estilo Wall Street desde finales de la ley Glass Steagal y la creación de monstruos financieros - con el consiguiente desenfreno en la acumulación de riqueza. En este sentido, Jasmine es una buena caricatura de estas mujeres anónimas con maridos en la cúspide del sector financiero y en concreto, nos hace pensar en la que haya sido la mujer (o mujeres) de grandes estafadores como Madoff. Jasmine no es tonta, aunque al principio lo parece. Pero no tiene escrúpulos porque su adicción a la riqueza para llenar sus inmenso vacío, le puede por encima de los sentimientos que pueda tener hacia su hermana, su hijo etc. Pero como no es tonta, tampoco quiere sentirse una "mistress" y simple mantenida. La atención de su marido sí le importa y los celos sí que están por encima de su comodidad. Me imagino, que este detalle la hace más humana y menos fría y calculadora. También tiene sentimientos.
    En resumen, Jasmine para mí es una caricatura de toda niña que se hace mujer y ha sido educada en los valores de "un marido rico me va a hacer feliz" y por supuesto, más feliz que el desarrollo de mi personalidad, mis habilidades y mi autoestima, por encima de los valores de "cultívate a ti misma y mantente por tí sola"... etc. Al fin y al cabo, queda claro que Jasmine no es tonta - aunque sí superficial y bastante vacía -, pero también queda claro que es bastante inútil y no se horroriza por ello. Lo que es peor, la sociedad no la juzga por ello, mientras tenga un marido rico que la mantenga.
    Su hermana, por muy humilde que sea, tiene un enorme encanto (su novio mecánico también) y sobre todo, aunque es una perdedora en la mentalidad anteriormente mencionada, su hermana sí sabe ser feliz y elige mejor que Jasmine en la vida. Aunque tenga que trabajar en un supermercado.
    Raquel
    P.D. Yo le pondría esta película a mis hijas, si las tengo alguna vez. Para que vean la banalidad de eso que suena tanto de que "lo ideal es tener un marido rico que te mantenga" para que "sea más fácil ser feliz". Es una falacia que se ha metido a martillazos (mediáticos, educativos) en las mentes de muchas niñas que luego se hacen mayores.

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    1. Me gusta tu lectura y estoy de acuerdo contigo en que es una caricatura de esas mujeres ricas que han sido educadas para ejercer de esposas perfectas. No debe de ser fácil estar en esa situación (una vez has caído a los infiernos) y me pregunto si Jasmine tiene realmente herramientas para salir a flote, ya que está bastante despegada de la realidad. Es genial el contraste con Ginger, su hermana. En principio Jasmine es la triunfadora, pero ese triunfo se cuestiona y desmonta con dureza.
      Si nos sirve de aviso a las mujeres, bienvenido sea :) Al menos, nos da qué pensar.

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  2. La película me gusta mucho, las actuaciones, el guión, las tomas de la cuidad, el vestuario de Jasmime, la forma en la que se desarrolla la trama, que oscila entre la comedia y el drama, y sobre todo las emociones que me despierta, odio, amor, un nudo en el estómago constante ante la demencia y la forma en la que evade su realidad la protagonista.
    Me sorprende la forma en la que se plasmó, lo que se esta dispuesto hacer por obtener lo que se quiere. Jasmine por ejemplo, en su afán de vivir su vida soñada, llena de riqueza, de apariencias, volteó a otro lado, respecto a las infidelidades y los delitos del esposo, además de mentir para lograr atrapar un nuevo millonario Ginger, por obtener la aprobación de su hermana y ante la posibilidad de obtener un mejor partido, no tuvo el menor reparo en serle infiel a su prometido mecánico, al cual regreso tan pronto vio frustrada su otra posibilidad. El prometido, paso por alto la infidelidad por tener a su lado a la mujer que amaba. Ni que decir de Hal, el marido, estafando y robando, por darse una vida de lujos y placeres. Y en general así sucede en la vida real, por recompensas más o menos chicas, pero siempre importantes para cada quien, ponemos nuestra integridad a prueba.
    Por otra parte, me sorprende la forma en la que la protagonista se planta ante la vida, como da por hecho que la única forma de obtener su bienestar es conseguir a un hombre millonario que se encargue de ella,anda por la vida como un parásito, desde el momento que deja sus estudios universitarios por casarse, matrimonio en el cual esta acostumbrada a no pensar, a ser un ornamento, y solo en el momento en el cual se ve forzada a hacerse cargo de su vida, es cuando parece tener intención de salir adelante por sus propios medios, sin embargo sus intenciones se olvidan fácilmente ante la aparición de un nuevo patrocinador, ante quien se planta como una nueva persona (nuevo amor, nueva persona, según su propio decir), y es por medio de la mentira la forma en la que decide conquistarlo, no se si debido a su locura, comodidad, costumbre, una limitada percepción de sí misma o un mucho de todo pierde la oportunidad de probarse ella misma, ver sus alcances, de ser independiente.
    Creo que es todo lo que me acuerdo de la película. Saludos
    BetyFdz.

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    1. pues creo que te acuerdas perfectamente. Y lo has descrito muy bien. Supongo que esa que apuntas es una de las ironías amargas de Blue Jasmine... parece que la protagonista, golpeada por las circunstancias y sufriendo las consecuencias de su inconsciencia (que no deja de ser una elección) puede empezar a buscarse a sí misma y levantarse con mejores valores, pero lo cierto es... que no tiene salvación posible. La caricatura de su carácter neurótico acaba produciendo incomodidad, porque Jasmine está atrapada y eso ya no da tanta risa, verdad?
      Hace tiempo que la vi ya, pero, cada vez que la comentamos, la quiero volver a disfrutar...
      gracias por tu comentario, Bety!

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